Abro una y otra vez este libro luminoso, que centellea en la doble noche de la muerte, y me mantiene atado a su estallido lento y sutil. No puedo despegarme de él porque sus fantasmas han pasado de sus páginas a mi cuerpo. Su exploración de la presencia de la abuela ausente se vu...
Hume dijo que “la razón es esclava de las pasiones”. Pascal Quignard va más lejos: la razón nace herida, tartamudea, sangra. En La razón, el último gran declamador romano, Marco Porcio Latrón, encarna una inteligencia que no argumenta, sino que recuerda, balbucea, caza. Con una p...
Soy de tus manos, de Édgar Mena, es un soliloquio sobre la mujer ausente. Esta mujer no es la amante erotizada ni la madre perdida ni la hermana entrañable, sino un ser que las reúne a todas, carente de una fisonomía definida y que, de tan invocado y evocado, termina por ser más ...
“Conmigo a solas me convierto: en una habitación llena de gente” dice la voz que recorre Idio(s), de Christophe Manon, esquizoide a veces; frenética, descolocada, otras tantas; profética, otras más. Parece anunciar un mundo cuyo advenimiento se confunde a tal grado con su declive...