Como ciclistas, como transeúntes, como un cronista ámbar transparente y dulce, decir lo que se observa, lo que se siente; crear atmósferas de pensamiento percibidas a través de escuchar atentamente, de palpar temperaturas y texturas, de oler y distinguir aromas, de observar con p...
Querido Edgar,
Te quiero expresar con la concisión que te caracteriza (pero yo sin talento), mi conclusión de afortunado lector de tus aforismos: “tú serás el más famoso de todos los Kraus(s)”, o como dijera Alfred de Vigny: “el antepasado de todos ellos”.
Un gran abrazo de tu ...
Existen poemas desgarradores desde su parte esencial de vida, en donde la pulsión está más cerca de la muerte, como si vivir no fuera una terrible carga de existencia, como si cantar fuera fácil y más de una infancia inexistente: enfans , lo que no se puede decir, lo que no se pu...
Soy de tus manos, de Édgar Mena, es un soliloquio sobre la mujer ausente. Esta mujer no es la amante erotizada ni la madre perdida ni la hermana entrañable, sino un ser que las reúne a todas, carente de una fisonomía definida y que, de tan invocado y evocado, termina por ser más ...