Para leer Cuento amarillo, hay que seguir el consejo de la muchacha del vestido rojo con pequeñas flores negras de "Ácido": "Vete con cuidado, Adriana Conde". Y tiene razón, porque no hay asidero lógico, ni tierra firme dónde pisar. Su lectura nos sumerge en un mundo en el que fl...
¿Qué maneras tenemos de comprobar que las verdades eternas son una falacia? Género, vida, muerte, enfermedad, ser, pasajes por lo que de forma obligada debemos transitar no como algo fuera de orden sino ostentando una corona real plagada de brillantes, piedras de colores y fantas...
Los cuentos que recoge este florilegio prosiguen esa tradición clásica y anglosajona, evolución y transfiguración, con todas las variantes temáticas y simbólicas posibles —por ejemplo, algunos autores taponan con cera los tímpanos de Ulises, cuando Homero el rapsoda los descubre ...
Abro una y otra vez este libro luminoso, que centellea en la doble noche de la muerte, y me mantiene atado a su estallido lento y sutil. No puedo despegarme de él porque sus fantasmas han pasado de sus páginas a mi cuerpo. Su exploración de la presencia de la abuela ausente se vu...