Para leer Cuento amarillo, hay que seguir el consejo de la muchacha del vestido rojo con pequeñas flores negras de "Ácido": "Vete con cuidado, Adriana Conde". Y tiene razón, porque no hay asidero lógico, ni tierra firme dónde pisar. Su lectura nos sumerge en un mundo en el que fl...
No son pocos los escollos que acechan a la escritura breve: la vaguedad, el sinsentido, la bagatela, el disparate, la mera ocurrencia. Sortear estos abismos requiere una inteligencia y una sensibilidad capaces de encapsular, en la mínima extensión posible, la acción y la palabra....
Como ciclistas, como transeúntes, como un cronista ámbar transparente y dulce, decir lo que se observa, lo que se siente; crear atmósferas de pensamiento percibidas a través de escuchar atentamente, de palpar temperaturas y texturas, de oler y distinguir aromas, de observar con p...