Para leer Cuento amarillo, hay que seguir el consejo de la muchacha del vestido rojo con pequeñas flores negras de "Ácido": "Vete con cuidado, Adriana Conde". Y tiene razón, porque no hay asidero lógico, ni tierra firme dónde pisar. Su lectura nos sumerge en un mundo en el que fl...
“Conmigo a solas me convierto: en una habitación llena de gente” dice la voz que recorre Idio(s), de Christophe Manon, esquizoide a veces; frenética, descolocada, otras tantas; profética, otras más. Parece anunciar un mundo cuyo advenimiento se confunde a tal grado con su declive...
Una palabra debe temblar una vez tocada por las manos de la ansiedad y el anhelo, el peligro y el asombro, con todo lo que forma nuestra sensibilidad. Esa palabra temblorosa rompe la cáscara de huevo del lenguaje común y entra en el cosmos de la poesía. La búsqueda constante de A...
Abro una y otra vez este libro luminoso, que centellea en la doble noche de la muerte, y me mantiene atado a su estallido lento y sutil. No puedo despegarme de él porque sus fantasmas han pasado de sus páginas a mi cuerpo. Su exploración de la presencia de la abuela ausente se vu...