Existen poemas desgarradores desde su parte esencial de vida, en donde la pulsión está más cerca de la muerte, como si vivir no fuera una terrible carga de existencia, como si cantar fuera fácil y más de una infancia inexistente: enfans , lo que no se puede decir, lo que no se pu...
“¿Cómo se termina un libro que nunca fue escrito?”, se pregunta José Pulido para constatar que una escritura fluye en Tigre. Irresuelto como la libreta roja, como la historia latinoamericana que se cuenta unas veces con historias de amor fantasma; y otras, con archivos de persecu...
Soy de tus manos, de Édgar Mena, es un soliloquio sobre la mujer ausente. Esta mujer no es la amante erotizada ni la madre perdida ni la hermana entrañable, sino un ser que las reúne a todas, carente de una fisonomía definida y que, de tan invocado y evocado, termina por ser más ...
Luis Aguilar, desde el primer poema, nos introduce sin compasión en la atmósfera amenazante, en el horror social de los tiempos de la última gran plaga. La década de los 80, con su brillo postpsicodélico y su desaliento predark, se venía montando en las cabezas adolescentes y nos...