Con En los ojos del mar (Premio Nacional de Poesía Ydalio Huerta Escalante 2017), Fernando Trejo nos sitúa frente a un panorama arrancado del sueño; un territorio siniestro, donde los ahogados, henchidos de tristeza e irrealidad, desean desentrañar el misterio de la muerte, encapsulados en una muerte blanca e infinita, propia de las dimensiones inconmensurables del mar. La figura de Dios, a la manera del dios semítico, quien se pasea en la negrura de lo innominado, recorre las aguas. Mas no es la deidad todopoderosa de las Escrituras, sino más bien un demiurgo que habita en los recodos, en los recovecos, escondido tras el lenguaje de la hojarasca muerta. Con risa quebrada, apta para el lamento más que para la creación, la voz de Dios se anega, pues, de sal: de la sal de ese mar que es él mismo, mirándose mirar las formas en las que el poeta y el lector habrán de hallarlo.
Luis Paniagua