Para leer Cuento amarillo, hay que seguir el consejo de la muchacha del vestido rojo con pequeñas flores negras de "Ácido": "Vete con cuidado, Adriana Conde". Y tiene razón, porque no hay asidero lógico, ni tierra firme dónde pisar. Su lectura nos sumerge en un mundo en el que fl...
Cuando hay lesiones abiertas uno puede cubrirlas o examinarlas. Piceno se decide por lo segundo y lo hace con la ayuda de varios lenguajes, todos afilados como un bisturí nuevo. Se abren, entonces, y se exponen, las lesiones del fútbol, de la religión, de la culpa, las lesiones e...
En este libro Armando Oviedo nos convoca a un espacio de indeterminación. La niebla, la anchurosa niebla, la intrincada niebla de la sorpresa, del tropiezo. Y lo indeterminado, poéticamente hablando, es siempre sinónimo de feracidad. Lo que en apariencia, entonces, se produce com...