Para leer Cuento amarillo, hay que seguir el consejo de la muchacha del vestido rojo con pequeñas flores negras de "Ácido": "Vete con cuidado, Adriana Conde". Y tiene razón, porque no hay asidero lógico, ni tierra firme dónde pisar. Su lectura nos sumerge en un mundo en el que fl...
Querido Edgar,
Te quiero expresar con la concisión que te caracteriza (pero yo sin talento), mi conclusión de afortunado lector de tus aforismos: “tú serás el más famoso de todos los Kraus(s)”, o como dijera Alfred de Vigny: “el antepasado de todos ellos”.
Un gran abrazo de tu ...
Escribir piezas a cuatro manos implica abrir, a un tiempo, un diálogo íntimo y una confrontación. La ejecución para cuatro manos es una lucha en la que se entrelazan los cuerpos –físicos, melódicos– y las propias agonías. En el mismo banquillo, ambos ejecutantes bailan, se cruzan...