Aunque la memoria nos traicione, al principio de los tiempos corríamos, cazábamos y comíamos junto a animales y árboles, entre nosotros y las bestias salvajes no había distinción: el bramido era nuestro lenguaje y el aullido nuestra poesía. Primero que nosotros, iba el ritual que...
Leer Ávido mundo es experimentar un golpe de luz: ese que deslumbra al abrir los ojos en un habitación asoleada luego de un sueño reparador y prolongado, o el que deleita y casi lastima la vista al pasar de una habitación oscura a la luminosidad y bullicio de un jardín. El volume...
Cuando hay lesiones abiertas uno puede cubrirlas o examinarlas. Piceno se decide por lo segundo y lo hace con la ayuda de varios lenguajes, todos afilados como un bisturí nuevo. Se abren, entonces, y se exponen, las lesiones del fútbol, de la religión, de la culpa, las lesiones e...
El cuidado preciso en la prosodia –es decir, del arrojo formal– unido a la indagación en la fatalidad pasional, designan para mí la primera señal de la escritura de Christian Peña (Ciudad de México, 1985). Tal combinación es el santo y seña de la poesía en su más elemental y comp...