Escribir piezas a cuatro manos implica abrir, a un tiempo, un diálogo íntimo y una confrontación. La ejecución para cuatro manos es una lucha en la que se entrelazan los cuerpos –físicos, melódicos– y las propias agonías. En el mismo banquillo, ambos ejecutantes bailan, se cruzan...
Luis Aguilar, desde el primer poema, nos introduce sin compasión en la atmósfera amenazante, en el horror social de los tiempos de la última gran plaga. La década de los 80, con su brillo postpsicodélico y su desaliento predark, se venía montando en las cabezas adolescentes y nos...
Para leer Cuento amarillo, hay que seguir el consejo de la muchacha del vestido rojo con pequeñas flores negras de "Ácido": "Vete con cuidado, Adriana Conde". Y tiene razón, porque no hay asidero lógico, ni tierra firme dónde pisar. Su lectura nos sumerge en un mundo en el que fl...
No son pocos los escollos que acechan a la escritura breve: la vaguedad, el sinsentido, la bagatela, el disparate, la mera ocurrencia. Sortear estos abismos requiere una inteligencia y una sensibilidad capaces de encapsular, en la mínima extensión posible, la acción y la palabra....